AMDA, ANPACT y AMIA firman por renovación y certidumbre fiscal en Declaración de Quito

Las principales asociaciones del autotransporte en México (AMDA, ANPACT y AMIA) firmaron la Declaración de Quito para coordinar acciones con fabricantes y distribuidores de 18 países de América Latina, con el objetivo de unificar criterios en la regulación del transporte, el comercio transfronterizo y la transición energética.

La delegación mexicana estuvo integrada por Alejandro Osorio (ANPACT), Guillermo Rosales (AMDA) y Odracir Barquera (AMIA), como representantes de la postura del país en el bloque latinoamericano coordinado por la Asociación de Empresas Automotrices del Ecuador (AEADE).

Además, durante el Congreso Latinoamericano Automotriz 2026 (CLAM 2026), se estableció una hoja de ruta para enfrentar las transformaciones logísticas globales mediante políticas públicas homogéneas en la región.

Renovación vehicular y normativas ambientales

Para el segmento del autotransporte de carga y pasajeros, el acuerdo enfatiza la urgencia de establecer incentivos fiscales y financieros que aceleren la renovación del parque vehicular.

Pues, de hecho, las asociaciones plantearon que la introducción de unidades modernas es el mecanismo viable para cumplir con los estándares de reducción de emisiones contaminantes y seguridad vial sin perder competitividad operativa.

También, señalaron que la estructura impositiva actual en diversos países de la región actúa como una barrera para la modernización de las flotas comerciales, tal como quedó asentado en el documento de la Declaración de Quito:

“Una carga tributaria excesiva, o una estructura impositiva que penalice la formalidad, restringe a la ciudadanía la posibilidad de acceder a vehículos con tecnologías más avanzadas y de menor impacto ambiental”.

Facilitación comercial y combate a la informalidad

Tras la firma, se estableció que el plan de trabajo para la región contempla tres ejes regulatorios y comerciales, como la armonización tributaria al promover regímenes fiscales previsibles y coherentes que incentiven la inversión en flotas formales.

La reducción de barreras arancelarias al agilizar el intercambio de vehículos comerciales, componentes y refacciones entre los mercados latinoamericanos.

Así como al combate a prácticas desleales, mitigando el mercado informal y asegurar que las unidades en circulación cumplan con las normativas técnicas de cada país.

Además, el acuerdo contempla el desarrollo de sistemas compartidos para la generación de información estadística y técnica del sector, lo que permitirá alinear las políticas de movilidad sostenible con la realidad operativa del transporte de carga en la región.

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